Brazilian jiu-jitsu in Jaco

Ode to The Pure Side of Life: My Time of Volunteering, Surf, and Brazilian Jiu Jitsu

Volunteering at a hostel in Costa Rica. Why not? Mi casa es su casa. Living and working at a hostel often means putting much of your energies in a single place, and the popular saying that “my house is also yours”, couldn’t be more true.

Here I have found a team that makes you feel part of the family, a routine that helps you enjoy more of what you like, and the possibility to get to know people who (although for a short period of time) will share something memorable with you: the dad-daughter duo from Florida who are professional karaoke singers (but only for the first verse); the young couple of ski instructors who get away to warmer climates during the low season; the New York woman firefighter in search of some time for herself; the guy with a remote job who ends up becoming part of our lives for 6 weeks; or the legion of Brazilians with the single mission of catching the best waves. There are only good vibes in a place like this.

Jaco Inn Peeps

Brazilian jiu-jitsu (BJJ) has become a crucial part of my everyday life. Let’s not fool ourselves: it is an addiction. And as such, it is something I am always looking for wherever I go. During my layover in Miami on the way to Costa Rica, I could not waste the opportunity to visit one of the best gyms. Led by the multi-champion Roberto “Cyborg” Abreu. Doing justice to the sense of community in jiu jitsu, he connected me with a friend of his, in Jaco, so I could train there.

 

When I first arrived at Jaco Inn, the first thing I saw was an outdoor mat for BJJ. Needless to say, I was ecstatic. Can you imagine the happiness? I thought, ‘this looks promising!’.

Later in the day, a guy walks in carrying a gi. When asked about what kind of sport he does, he simply lifts his arm to reveal “Jiu Jitsu” tattooed on his skin. It was Leo, the now black belt under Fernando Moya, who Cyborg had put me in touch with. Turns out that the social project he started back in 2015 is now being hosted by Jaco Inn, where I was to be a volunteer for the next few months. When stars align, and the universe conspires in our favor, we can only be thankful.

Following that, I had the opportunity to help teach jiu jitsu classes for children, at Sydney Machado’s academy. Throughout my years of training martial arts, I have always been fortunate to cross paths with people willing to give me a chance to continue training and learning. This experience is definitely something I value.

BJJ for Kids 

 

 

 

Speaking of learning, if you are thinking of venturing in to surfing; Jacó, Costa Rica may just be one of the best places to do it. Learning to surf can be frustrating, scary, and painful. But in the end, it is worth it. The joy in getting to the lineup for the first time on your own; when you take the first wave after you transitioned to a smaller board; the thrill of finding yourself at arms distance with dolphins after waking up at 5 am; the camaraderie you find with other people in the water; the peace of sunset’s golden hour. That joy does not fit in a single smile.

It is wise to give yourself time for Jaco to grow on you. The city can show itself in different ways. You just have to find your space and lifestyle. I have found a place for me here, and feel fortunate enough to have found so many good things at Jaco Inn. A place of refuge in the middle of the city center. With a team who cherishes you and supports you so you can enjoy your time to the fullest.


By: Rita

Photography sources : Jaco Inn & Rita

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Oda al lado puro de la vida: mi tiempo de voluntariado, surf y jiu jitsu brasileño en Jaco Inn

Voluntariado en un hostal en Costa Rica. Por qué no? Mi casa es su casa. Vivir y trabajar en un hostal a menudo significa poner mucha de tu energía en un solo lugar, y el dicho popular de que mi casa también es tuya, no podría ser más cierto.

Aquí he encontrado un equipo que te hace sentir parte de la familia, una rutina que te ayuda a disfrutar más de lo que te gusta, y la posibilidad de conocer personas que, aunque por un corto período de tiempo, compartirán algo memorable con usted: el dúo padre-hija de Florida que son cantantes profesionales de karaoke (pero solo para el primer verso); la joven pareja de instructores de esquí que se escapan a climas más cálidos durante la temporada baja; la bombera de NY en busca de tiempo para ella misma; el tipo con un trabajo remoto que termina convirtiéndose en parte de nuestras vidas durante 6 semanas; o la legión de brasileños con la única misión de atrapar las mejores olas. Buena vibra solamente.

BJJ se ha convertido en una parte crucial de mi vida cotidiana. Y no nos engañemos a nosotros mismos: es una adicción. Y como tal, es algo que siempre busqué donde sea que vaya. Durante mi escala en Miami en el camino a Costa Rica, no pude perder la oportunidad de visitar uno de los mejores gimnasios liderados por el multicampeón Roberto "Cyborg" Abreu. Haciendo justicia al sentido de comunidad en jiu jitsu, me conectó con un amigo suyo en la ciudad de inmediato para poder entrenar allí. Estoy extática. Al llegar a Jaco Inn, lo primero que veo es un tatame. ¿Puedes imaginar la felicidad? ¡Esto parece prometedor!

Más tarde en el día, un hombre entra llevando un gi. Cuando se le preguntó qué tipo de deporte hace, simplemente levanta su brazo para revelar "Jiu Jitsu" tatuado en su piel. Era Leo, el ahora cinturón negro de Fernando Moya, con quien Cyborg me había puesto en contacto. Resulta que el proyecto social que comenzó en 2015 ahora está siendo alojado por Jaco Inn, donde seré voluntaria durante los próximos meses. Todo esto para decir que, cuando el universo conspira a nuestro favor, solo podemos estar agradecidos.

Después de eso, tuve la oportunidad de ayudar a enseñar algunas clases de jiu jitsu para niños en la academia de Sydney Machado. A lo largo de mis años de entrenamiento en artes marciales, siempre tuve la suerte de cruzar caminos con gente dispuesta a darme la oportunidad de continuar entrenando y aprendiendo, y esta experiencia es definitivamente algo que valoro.

Hablando de aprendizaje, si estás pensando en aventurarte en el surf, lo que puedo decir es que Jacó puede ser uno de los mejores lugares para hacerlo. Aprender a surfear puede ser frustrante, atemorizante y doloroso. Y luego todo vale la pena. La alegría de llegar a la alineación por primera vez por su cuenta; cuando tomas la primera ola después de hacer la transición a una tabla más pequeña; la emoción de encontrarse a una distancia de brazos con delfines después de despertarse a las 5 am; la camaradería que encuentras con otras personas en el agua; la paz de la hora dorada del atardecer. Esa alegría no cabe en una sola sonrisa.

A veces necesitas darte tiempo para que la ciudad crezca en ti. Jacó puede mostrarse de diferentes maneras, uno solo debe encontrar su espacio y estilo de vida. He encontrado un lugar para mí aquí, y me siento afortunada de haber encontrado tantas cosas buenas en Jaco Inn. Un lugar de refugio en el centro de la ciudad con un equipo que te aprecia y te apoya para que disfrutes al máximo tu tiempo en este pedazo de tierra incrustado al borde del Pacífico.

 

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